Declarando Amor


Javier Santos Rodriguez
noviembre 10, 2009, 5:10 pm
Filed under: Declaraciones

 

PARA UN AMOR SIN CORRESPONDENCIA

Todas las mañanas cuando me levanto estás ahí con tu actitud absolutamente estática. Y la verdad, ahora que lo pienso: ¡qué importante eres para mi vida!

Llegaste un día de la primavera pasada como de tapadillo, por su puesto, sin darte ninguna importancia, casi no reparaba en ti. Pero poco a poco, tu presencia continua se me fue haciendo más y más agradable. De esos momentos recuerdo el día que mientras apuraba el café con la tostada, algo se transformó en mi interior: fui consciente de que había dejado de verte para empezar a mirarte. Desde entonces observo los pequeños cambios que te afectan, y además, me fascino mirándote. Así siento que me entusiasmo con los pequeños matices en tu color según te de la luz de la mañana o de la tarde. Incluso, cuando por las estrecheces de la casa o por descuido te rozo, siento rubor, se me acelera el corazón y disfruto de tu textura, que sí, que la percibo, aunque haya sido un momento muy fugaz. En fin, casi me da vergüenza reconocerlo, pero es evidente que ya me has enamorado. Y no es que yo no me crea con derecho al amor como me decía María cuando me dejó, lo que creo es que mi amor es muy poco convencional, más bien es como los de antes: romántico, imposible… sin correspondencia.

Ahora me gusta llegar a casa pronto y saber que estás allí, que te busco con la mirada nada más entrar para disfrutar de esa planta imponente que tienes. Me encanta tu silencio cuando le cuento las cosas pendientes que tengo en la oficina, si voy a comprar esto o aquello para hacer la comida, o incluso cuando hablo de mi familia o de mis amigos, te agradezco mucho que no me hagas comentarios y que no me juzgues. Eres tan prudente y sosegado, me trasmites tanta tranquilidad que hasta mis compañeros de la oficina lo han notado, y alguno ya me ha preguntando que si estoy enrolado en alguna secta oriental.

El próximo domingo es mi cumpleaños, voy a preparar una paella hasta con marisco, voy a sacar mi mejor vino, y con solemnidad, como a mi me gusta, a los postres te voy a declarar mi amor y a jurar fidelidad. Porque no me importa nada que sólo tengas tres años y seas el plantón de olivo en maceta de plástico. A partir del domingo vamos a compartir nuestras vidas, te voy a convertir en mi pareja, aunque tu prudencia te impida decirme algo, yo te voy a instalar en una maceta de Puente del Arzobispo que te he comprado de regalo de pedida. Y además te voy a cuidar para toda la vida.

 

Javier Santos Rodríguez


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